martes, 21 de septiembre de 2010

CUENCA DE LURÍN A PUNTO DE DESAPARECER

Una candidata a la alcaldía de Lima Metropolitana, arrancó su campaña anunciando que, de ganar las elecciones municipales, convertirá Lima en un gran bosque “haciendo sembrar 8 árboles por cada niño/a que nazca”. Esta idea, para muchos descabellada, fue objeto de burla y ensañamiento a tal punto que la propuesta quedó arrinconada en un segundo plano. Y es que para algunos candidatos/as –así como también medios de comunicación- la ecología no es su preocupación principal. Es más, muchos de ellos prometen llevar el progreso y modernidad garantizando la presencia de las inmobiliarias, los grandes almacenes y otras industrias. Sin embargo, en Lima ya no hay espacio para crecer salvo los terrenos agrícolas y áreas verdes del valle de Lurín. Y esto es preocupante, porque Lima -una ciudad edificada sobre la cuenca del Rímac- en su expansión invadió el valle del Chillón y Lurín corre el riesgo de seguir el mismo paso.
Se sabe que Lima tiene un déficit de áreas verdes para su enorme población creciente. El promedio actual es de sólo 2 m2 por habitante, cuando el estándar mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 8 m2 por habitante.
Entonces cómo se explica que uno de los últimos lugares que aún le queda a Lima, el valle de Lurín esté a punto de perder el título de ser el distrito eco turístico a causa de ordenanzas municipales emitidas desde Lima y con la complicidad de las autoridades locales. Se sabe que la Ordenanza Nº 310 “Ley de Ordenamiento de Suelos y Usos para la cuenca baja del río Lurín”, publicada en el diario oficial El Peruano el 12 de marzo del 2001 y la Ordenanza Nº 1403 que “Promueve el desarrollo del área urbana de la cuenca baja del rio Lurin” (publicado en el mismo diario el 2 de julio de 2010) dan carta blanca para depredar los suelos agrícolas en favor de los grandes almacenes, las inmobiliarias y las grandes industrias.
Organizaciones como el Proyecto Valle Verde -en el cual participó activamente Mons. José Ramón Garruchaga, obispo emérito de la diócesis de Lurin- fueron una de las pocas voces que protestaron por tal medida.
Por eso nos preocupa la poca seriedad con que abordan este tema los futuros/as candidatos al sillón municipal de Nicolás de Ribera, el viejo. Salvo la solitaria idea quijotesca de la señora Villarán que pretende recuperar el valle del Chillón y del Rímac, y promete repotenciar el valle de Lurin, los otros candidatos mantienen un perfil bajo frente al tema ambiental.
Por ello, aún abrigamos la esperanza que estos temas cobren mayor relevancia entre los candidatos y que la población tome conciencia de la gravedad del hecho. Porque el cuidado del medio ambiente es toda una cadena que está relacionada al problema del agua, de la contaminación ambiental, del uso responsable de los recursos naturales, entre otras cosas. Y esto es un problema de vida, de calidad de vida y de respeto al entorno donde habitamos.
Eso le pedimos y le exigimos a los futuros alcaldes, especialmente a los de Lima Sur.
Y tú… ¿ya sembraste tu árbol? ¿qué esperas?
(Walter Powosino G.)

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