domingo, 26 de septiembre de 2010

MONSEÑOR ALBANO QUINN WILLSON, DESCANSE EN PAZ

Si bien es cierto que la muerte nos iguala no todas son iguales. Para los que tuvimos el privilegio de conocer y compartir parte de nuestra vida pastoral con monseñor Albano, su partida a la casa del Padre conlleva un sentimiento de vacío. Sus 29 años en la prelatura de Sicuani (Cuzco) nos marcaron a muchos y nos obligaron a ponernos en fila, detrás del Dios de los pobres, los campesinos del Ande. El iba siempre delante como pastor, con humildad y sencillez. Nunca lo hicieron obispo (aunque para “sus campesinos” lo fue siempre) y tengo la seguridad de que S. Pedro lo esperó con el nombramiento firmado y sellado al llegar al cielo. Acá en Lima, por su cumpleaños en Junio, todos los que habíamos trabajado pastoralmente en el Sur Andino nos reuníamos para celebrar “La Albanada”, con alferados y demás. Lo seguiremos haciendo y Albano, desde las alturas, soltará una de sus sonoras carcajadas de gratitud y amistad sincera.
Incluimos cuatro notas que nos permitirán apreciar la estatura humana y espiritual de Monseñor Albano Quinn Willson, OCD.

1.- Muere Albano Quinn el obispo del altiplano

/ Miércoles 22 de septiembre de 201
0

Lima (EVARED) - Monseñor Albano Quinn Wilson, religioso canadiense de la orden de los Carmelitas Descalzos, partió a la Casa del Padre Común “con la fuerza y energía de sus jóvenes 85 años, después de una larga vida sacerdotal y episcopal dedicada al pueblo peruano, sobre todo al campesinado pobre del altiplano cuzqueño”.
Quien fuera Premio Nacional de Derechos Humanos, Quinn murió el 15 de septiembre afectado por la tuberculosis. La muerte de Monseñor Albano es una gran pérdida para la Iglesia del Perú y para tantos hombres y mujeres que en el Sur Andino y en Lima tuvieron la suerte de conocer y admirar a este hombre lleno de Dios, defensor de los humildes.
Monseñor Albano fue nombrado en 1971 administrador apostólico de la Prelatura de Sicuani, donde permaneció hasta 1999 en que se jubiló. Al asumir dicha administración apostólica expresó: “Me comprometo a trabajar para que todos mis hermanos de estas cuatro provincias de Canchis, Espinar, Canas y Chumbivilcas, reciban el mensaje de salvación y su completa liberación de toda clase de esclavitud, injusticia, miseria e ignorancia. La Palabra de Dios debe ser luz de esperanza para el hombre andino de hoy.”
Conocido cariñosamente como el "gigante de Sicuani", tanto por sus casi dos metros de estatura como por su proyección evangélica, “propició la pastoral de conjunto, con el diálogo y la honestidad como divisa, profundizó los esfuerzos de evangelización en una perspectiva liberadora y promovió múltiples iniciativas pastorales”, según comenta el comunicado del Centro Bartolomé de Las Casas.
Dedicó su vida a la promoción del clero indígena en la perspectiva de las asambleas generales del Episcopado Latinoamericano de Medellín (1968) y Puebla (1979).
Impulsó, además, esfuerzos de formación y capacitación campesina como el Instituto de Educación Rural y los Servicios Educativos Rurales, y apoyó y trabajó con gran entusiasmo en el esfuerzo colectivo de los obispos sur-andinos: el Instituto de Pastoral Andina, fundado en 1969.
Con enorme coraje alentó y creó la Vicaría de Solidaridad de la Prelatura de Sicuani, que tuviera una labor tan importante en defensa de los derechos de los campesinos andinos en tiempos de la nefasta guerra interna.
Monseñor Albano llegó al Perú en 1949 junto con otros dos carmelitas, y construyeron su futura parroquia en medio de chacras en lo que hoy es la urbanización de San Antonio en Miraflores, Lima. En 1956 abrieron un colegio parroquial, el cual surgió como proyecto colectivo con el vecindario y que, desde 1964, se convirtió en uno de los primeros colegios religiosos mixtos del país.


2.-Albano vuelve a la prelatura de Sicuani y se queda con su pueblo

El dolor por su partida se diluye en el gozo por su vida para siempre en Dios. La pena y el desconcierto por una noticia inicial de su posible entierro en Lima, se transforman en consuelo y aclamación porque sus restos descansan entre nosotros/as.
La respuesta multitudinaria de toda la gente expresa de modo contundente el cariño, el reconocimiento y la enorme convocatoria de un Pastor Bueno.
El Padre Enrique Laguna, provincial de los Carmelitas, protegía amorosamente el cofre con las cenizas de Albano al bajar del avión y encontrarse en el Aeropuerto de Cusco con una delegación de la Prelatura de Sicuani, otra del Colegio El Carmelo y de una cantidad de amigas y amigos de Cusco. Ese domingo 19 fue testigo de una marcha en olor de sentimiento popular hondo y de oración devota.
Recorriendo algunas cuadras a pie, entramos a la Iglesia de la Compañía de Jesús para la celebración eucarística, presidida por Monseñor Ugarte, Arzobispo de Cusco y concelebrada por el Padre Enrique, el Padre Víctor Ramos, el Tato Repullés sj (leyó su poema en la homilía) y el Padre Leonidas Hinojosa que vino desde Yucay. Luego de las palabras de algunas amistades, se hizo el gesto sencillo de tocar y signarse con la “reliquia”, como entendemos el tesoro que guarda el cofre.
La siguientes estaciones congregaron a parroquianas y parroquianos ya de la Prelatura: Checacupe, Combapata, Tinta, San Pedro y San Pablo, para llegar a Sicuani a las 6 pm. Imposible describir las muestras de afecto y gratitud que se multiplicaron. En la concentración de Tocoma (entrada de Sicuani) se desbordaron la emoción y la ternura, sobre todo de los más humildes y sencillos y de la población en general, sin distingos. Las sirenas de la policía, que solidariamente ayudó en la compostura durante el recorrido, recordaba el lunes santo que se abre a la Pascua de Resurrección.
¡Cómo no hacer el eco bíblico de la entrada de un religioso justo y querido a la gloria, entre cánticos nuevos, flores y palmas del pueblo de Dios! Toda la 2 de Mayo repleta, sin un huequito libre la Catedral. La Eucaristía, -concelebrando sacerdotes de la Prelatura con los Padres Oscar Morelli y Antonio Sánchez Guardamino, jesuitas de Andahuaylillas y Ocongate-, se prolongó hasta el 21 en noches y día de velorio interminable. Se han volcado instituciones, personas de toda edad y condición, en un sinfín de manifestaciones ante un pastor, hermano y amigo, de santidad amable, amistad entrañable y compromiso insobornable. Los niños y jóvenes con cantos y música, las mamitas preparando ponches de propia voluntad, las autoridades, los mendigos…y hasta el doblar persistente de las campanas que penetraban profundamente…¡todos dábamos y recibíamos tanto! Se rezaba, se testimoniaba….una espontánea forma de canalizar afecto y admiración, recuerdos y vergüenzas, tristeza y contento de poder acompañar a nuestro ser queridísimo. Toda la Prelatura volcada a preparar la apoteósica despedida, sin aires de otra grandeza que la del alma de Albano, cuya estatura humana y espiritual siempre ganó a su talla física.
La Plaza perdió los límites de su cuadrilátero con creces. Qué devoción, qué hermanamiento general, qué violines y qué coro, qué generosas lágrimas y voces. La de Simón Pedro, profeta benedictino, dijo tan bien en la homilía lo que todo el Surandino hubiera querido saber decir… las ofrendas estaban ahí: ofrecíamos todos la hermosa vida de nuestro proclamado cientos de veces Obispo de los Pobres durante sus más de veintiocho años en la Prelatura; su báculo de cuatro partes, símbolo de las cuatro provincias altas; su poncho de siempre; sus zapatos tamaño familiar que recorrieron rincones inhóspitos o acogedores buscando acercarse siempre más a la gente que se sentía menos… Los amigos de Puno se abrieron paso dialogando con los dirigentes del Paro en apoyo a Espinar, respetuosos de la persona y de la trayectoria de Albano. Los de Cusco nos acompañaron desde allá porque no fue posible desplazarse. Hemos sentido muy presentes a amigos y amigas de Lima y de muchas partes del mundo. ¡GRACIAS!
La cripta en que Albano había soñado descansar un día se inauguró con él. Trabajaron albañiles y párrocos, personal de la Prelatura, sin descanso. ¡Pero ahí estaba lista, sencilla y rompiendo su frialdad con la avalancha de corazones en una kilométrica y ordenada fila que durante horas le dio calidez!
Sicuani, 19 de septiembre 2010


3.-HOMILÍA del Padre Simón Pedro Arnold OSB


Hermanos, hermanas, amigos, amigas:
El Padre Enrique*me sorprendió esta mañana, cuando llegué aquí, pidiéndome la homilía para un día tan importante, tan bello. Es un honor enorme que no merezco, y a la vez una alegría enorme. No la merezco porque, como diría San Pablo, “soy el último de los discípulos” de Monseñor Albano. Caminé con él un trecho, pero no el trecho más duro, que algunos de los aquí presentes sí lo han recorrido y podrían dar testimonio.
Sin embargo, asumo con mucha emoción y mucho gozo el honor de hablar de nuestro amigo y pastor Don Albano.
Al llegar aquí e ir a saludar los restos de Mons. Albano y, al verlo tan pequeño, en esa urna tan ínfima, tan pequeña, y acordándome de lo grande que es y era Mons. Albano en lo físico, en lo moral y en lo espiritual, pensé en lo más profundo de mí mismo, que el secreto del Evangelio es éste: “El que quiera ser grande que se haga pequeño”. Y las imágenes que nos llegan de Mons. Albano son este gigante que se inclina; que se inclina hacia los niños, hacia los pobres, hacia los indígenas de nuestro pueblo, hacia las mamitas, hacia los jóvenes y hacia todo lo que está inclinado en nuestro mundo, en nuestro Perú y en nuestro Surandino. En cambio, cuando uno quiere inflarse, hincharse, hacerse grande (como está de moda en nuestra Iglesia), resulta que se queda infinitamente pequeño.
La Palabra de Dios que se ha escogido para hoy no podría reflejar mejor el mensaje que tú nos dejas, Don Albano. Lo que acojo de ti es esta figura de un hombre coherente hasta el final: que nunca se dejó acobardar, ni por la amenaza, ni por la contradicción, ni por la humillación. En este sentido, por ser el más pequeño, por haber necesitado que el propio pueblo –el sensus fidelium- te haga “nuestro Obispo”, eres seguramente el más grande de todos en nuestra Iglesia surandina.
Nos enseñaste, más por el ejemplo y la coherencia que por la palabra, este camino del amor que se inclina para engrandecer al otro. Nunca claudicaste. Y en este momento de vacío tan vertiginoso en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia, tú nos invitas a seguir a lo único que realmente vale, a lo único que realmente hace futuro, es decir, la Palabra de Jesús.
De todas nuestras obras, incluso las tuyas, hermano Albano, no quedará nada, sino Jesús y el Evangelio en el corazón de los pobres.
Tengo también muchas ganas de dirigirme a la juventud surandina en este momento; a la juventud de Sicuani aquí reunida: Quizás algunos o muchos de Ustedes eran muy pequeños cuando se fue Mons. Albano, pero nunca olviden que tuvieron un santo en medio de Ustedes y que por su humildad, por su sabor propio de Evangelio, por su inclinación –sin claudicar- hacia los pobres y los pequeños, él debe ser para todos nosotros, y en particular para la juventud, un modelo y un motivo de esperanza. Quizás, jóvenes, sientan que hoy no hay tantos motivos de esperanza. Tienen alguien en medio de ustedes –y su pequeñez se va a quedar definitivamente en medio de ustedes-, tienen en medio de ustedes una luz prendida que es el fruto de una lucha permanente.
Don Albano, te pedimos por la Iglesia, por la Iglesia surandina en particular y por la Iglesia del mundo entero, tan profundamente atravesada por turbulencias incomprensibles, atravesada por el pecado y la esperanza. Don Albano, intercede por nosotros, para que, como tú, no nos falte la valentía y que enraizados firmemente en el Evangelio, que es la única tierra fecunda para el futuro, podamos inclinarnos hacia las víctimas como tú lo hiciste de manera tan admirable y tan discreta a la vez. No nos permitas claudicar en este momento. Fortalece nuestra esperanza. Enséñanos a luchar como supiste luchar. Incluso renunciando a tus derechos.
Señor, gracias por habernos dado el privilegio de caminar con Don Albano y por habernos hecho amigos y discípulos.


4.- ALBANO: HOMBRE BUENO Y DE BIEN

(Rosario Valdeavellano rscj)

Otra vida que se acaba,
otro buen hombre que marcha
hacia los cerros eternos
entre pinos y retamas,
para cantarle por siempre
a la PAZ, paloma blanca.

ALBANO fue de los hombres
que no se achican ni cansan
defendiendo a los humildes
y las luchas por su causa.
La Vida va por delante
y la nuestra la acompaña.

Nos dio un lindo testimonio
de lo que Jesús amaba:
el amor y su servicio
sin pretender glorias vanas.
Hoy se encuentra ya en la GLORIA
¡y sin fin podrá gozarla!

Se marchó dejando un hueco
que hasta el cielo lleva su alma;
se marchó…¡Duerme tranquilo
pues la paz de Dios te aguarda!
¡Hasta siempre, amigo ALBANO,
duerme tranquilo, descansa!

Pero ayuda a tus amigos
a estar despiertos y arranca
nuestra tristeza del alma…
Queremos seguir contigo
la ruta de la mañana
que traiga justicia al alba,

que nos contagie alegría
y fortaleza dé al alma,
que nos atraiga a Jesús
y a Su Reino, pura gracia,
que persistamos atentos
proclamando Su Palabra.

Sicuani, 22 de Setiembre 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario